En las proximidades de la población de Aznalcázar y a escasos metros de la orilla del Guadiamar se encuentra el centro de visitantes del mismo nombre. Este equipamiento constituye el punto de partida básico para visitar el Corredor Verde y sus proximidades. Su privilegiada ubicación permite contemplar, desde las alturas del edificio, el curso de las aguas y el frondoso bosque en galería que alberga el río en este tramo, además de un antiguo puente romano, testigo de la importancia histórica y cultural del río y su cuenca.

En el centro de visitantes se ofrece amplia información sobre el significado y la evolución de este paisaje protegido. Tras las tareas de restauración, después del accidente minero ocurrido en 1998, el Corredor Verde del Guadiamar ha supuesto la creación de un pasillo ecológico que conecta Sierra Morena y Doñana, permitiendo la circulación de especies entre ambos. El visitante también conocerá la importancia de los variados paisajes que el Guadiamar encuentra a su paso: dehesas, pinares, cultivos de cereal o marismas. La vegetación de estos paisajes también puede contemplarse de forma más cómoda, en el cercano Jardín Botánico de Buitrago.

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